3 de julio de 2015

Parque Monceau, uno de los más hermosos jardines de París





Me encanta hablar de París y sus "promenades".
Por eso es que hoy hago una visita virtual del Parc Monceau con ustedes mis amigos.
Lo había visto muchas veces en blogs parisino. Las imágenes llenas de sol, bosquecillos, senderos y grutas se sucedían y sin embargo nunca había pisado este jardín elegante. De un primer vistazo, la laguna rodeada de columnas y el pequeño puente me trajo recuerdos del Parque de la Independencia, en Rosario y muy cerca de casa. Fue casi un "déjà vu".
Una de las entradas del Parc Monceau es una puerta de rejas que comunica con una rotonda, un edificio inesperado, al menos para mí. El distrito de los alrededores casi que desborda de casas imponentes. Es una especie de ciudad aparte, muy bella.







Elegante, el Parc Monceau es un lugar donde se puede descansar tranquilamente. En cada rincón flota una especie de alegría de vivir en París, o la de pasar aunque más no sea unos días de visita. Contenta yo también di un largo paseo descubriendo estatuas curiosas - la de Chopin es maravillosa - y árboles antiguos. Por aquí y por allá hay espacios de césped muy bien aprovechados por la gente, sobretodo los jóvenes y los niños. 
El ambiente de los jardines de París es encantador. Éste también lo tiene. Jóvenes chic, mamás empujando los cochecitos de sus bebés, gente con sus "bouquins" a mano y bandas de chicos reunidos sobre el césped daban al lugar un aspecto de vacaciones, una postal de verano en París.








Están también esas casas cuyos jardines tienen una salida hacia el parque. Yo me dije "Qué suerte!" . Esto debe quedar de otros tiempos, cuando el "quartier" y el jardín observaban los paseos de Marcel Proust. Tal vez el gran escritor haya escrito el borrador de una de sus obras en uno de esos bancos. Tal vez en el mismo que yo ocupé ese día hermoso de junio? Tal vez!




Más detalles: en el centro hay una arcada que supo pertenecer al Hôtel de Ville de París. Es un edificio insólito para un jardín como este. A pasos de allí escuchaba las risas de niños que venían desde una pista. Hacían carreras de patinetas. Y en otro sector se rendía homenaje a André Jacques Garnerin, el primer paracaidista de la historia. A fines del siglo XVII había hecho su salto desde un globo a una altura de 350 metros. Dicen que su paracaídas parecía en realidad... un paraguas! Hasta un sendero lleva su nombre.




Si pasan por París, no dejen de visitar el Parc Monceau
Se respira una especie de joie de vivre.
Se los aseguro



Mis coordenadas:
Parc Monceau
35, Boulevard de Courcelles
75008 París VIIIe

29 de marzo de 2015

Reflexiones: tiempo de ser menos blogger pero más viajera



Hola mis lectores.
Estoy aquí, instalada en Rosario, de nuevo mi querida ciudad, en Argentina, en medio de un otoño hermoso que se adivina pero que no termina de instalarse.
No es una despedida.
Tampoco un artículo sobre mis últimos viajes a Ushuaia y a Río - van a tener que esperar un poco -
Durante estos últimos meses he viajado mucho. Y me preparo para, pronto, partir otra vez.
Admito que viajar es maravilloso pero que, a menudo, nos invade una cierta fatiga, una necesidad de permanecer algo más de tiempo en casa.
Será tal vez porque empecé a viajar un poco tarde - hoy los jóvenes levantan vuelo como si tal cosa - y a cada regreso cuesta reponerse y recobrar las fuerzas.



Vuelvo un rato porque muchos de mis seguidores me preguntan también por mi blog. 
Han notado que escribo cada vez menos en él.
Mantengo más a menudo actualizado mi blog en francés.


Pasa que llevar no uno, sino dos blogs de viajes lleva bastante tiempo.
Los que me conocen saben que esta pasión de bloguear y compartir en mis sitios comenzó siendo un hobby que me atrapó y fue más allá.

Pero ser un travel-blogger tiene sus altibajos.
No cuento con sponsors para mis viajes.
Siempre me los he "bancado" yo.
Nunca participé de tests ni de ningún blogtrip o similar. No son muy frecuentes en Argentina. Sólo una vez me invitaron y no pude asistir porque estaba de viaje. Nunca me volvieron a convocar.
Nunca fui una star dentro del grupo selecto de bloggers en español. A decir verdad, nunca me dieron un espacio ni acá en Argentina ni en España. O no me lo supe ganar.
Admito que tal vez mi blog no merecía encontrarse dentro de un "grupo selecto". Mi blog es uno pequeño, sencillo, escrito con el corazón en la "tan rechazada plataforma Blogger".
Según las estadísticas no tengo una cantidad de visitas que deslumbre a las empresas que anuncian.
Tampoco los artículos desbordan de comentarios. Sí me llegan preguntas a mi correo personal. Me hablan de que es difícil agregar comentarios en la plataforma.
Mis artículos figuran en las búsquedas. Recibo muchas consultas de viajeros que me conocen por el blog.
En lo que hace a mi ciudad, Rosario, no he tenido ninguna repercusión para la Secretaría de Turismo Municipal. Nunca me convocaron para nada. Tampoco las agencias de turismo locales.
Nunca acepté que nadie escriba en el blog. Me lo pidieron mil veces pero yo dejé bien en claro que sólo lo hago yo.
El PageRank de mi página? Lo desconozco.

Conclusión: mi blog es como mi diario de viajes, hecho a pulmón, con mis propios recursos, sólo por el placer de escribir, de compartir, acompañado de mis fotos y de mis experiencias. 
Cuento sobre lo que descubro, lo que disfruto, lo que me parece de calidad y que merece ser encontrado por otros viajeros.


Pero dentro de la blogosfera a la que te acercan las redes sociales a menudo tuve ganas de relacionarme con otros bloggers.
En Argentina no hay muchos blogs de viajes en comparación con los de Europa o Estados Unidos. El más lindo es el blog de una joven viajera que es más bien una gran escritora. Podría escribir tanto sobre viajes como sobre muchos otros temas. Pero casi nunca tuve contacto con ella. En general, ella recibe comentarios pero me parece que no interacciona con sus lectores.
En mi opinión, siempre me pareció que, de alguna manera, los "líderes" del sector (algunos bloggers auto proclamados referentes aquí o allá, otros señalados como tales por tener buenos sponsors y haber publicado algún libro y otros consagrados así por su entorno) me recelaban un poco.
Por qué? A un blog tan pequeño como el mío?
Nunca lo supe a ciencia cierta.
Pero tengo un par de ejemplos.
Una vez, una blogger española, co-editora de un sitio de viajes comunitario - a la que todos conocen y que ni siquiera es española (sí, ella) - me llegó a cuestionar la publicación de comentarios en sus sitios o mis fotos en Google+. Con una dosis de mezquindad y bastante descortesía pretendía que los comentarios de los lectores a sus paupérrimos artículos "agregaran algo" a los mismos. De lo contrario, prefería no publicarlos. Además, consideraba que las fotos que yo publicaba eran como un spam para su correo. Yo no había yo tenido en cuenta que cada vez que publicaba fotos, Google le enviaba un mail a su "tan nutrida" casilla de correo, cosa que yo ignoraba. O.M.G.! Le cayó re-mal recibir imágenes de Nueva York en verano. De más está decir que la borré al instante de todos mis contactos posibles en redes sociales. Mejor tenerla lejos.
En otra ocasión, durante un evento al que asistí en Buenos Aires, el TravelCamp, otro supuesto "gurú de viajes" dio su exposición al final y, en vez de hablar sobre lo que todos esperaban - la monetización de los blogs - se despachó con una crítica destinada "a los que escriben en sus blogs en otro idioma, inglés o francés" - o sea... a alguien como yo!

Tal vez fue paranoia.
Pero, todo esto que les cuento, pasó.



Por qué hago algo de historia?
Para explicar por qué sigo apostando a mi otro blog.
Entre los bloggers franceses me dieron un hermoso y amplio espacio.
Me recibieron con calidez, aceptaron desde un principio a mi blog como a uno más de la comunidad, y, cuando he viajado a Francia, me he reunido en más de una ocasión con bloggers. Lo virtual se transformó en real.


Todos estos desencuentros explican de alguna manera la falta de motivación para seguir con los dos blogs ... y , los viajes, explican la falta de tiempo.
También, encuentro que es difícil publicar durante un viaje - a veces suelo publicar fotos en mi cuenta de Facebook sólamente - y más aún cuesta dejar redactados artículos con anticipación para mantener vivo al blog durante mi ausencia.

Es por eso que declaro me ha llegado el "tiempo de ser menos blogger pero más viajera"
Es tiempo de viajar.
Decido mantener pero con menor frecuencia el blog que escribo en francés que me ha traído enormes satisfacciones y, en la medida de lo posible, iré agregando novedades en este blog si el tiempo me lo permite.

La decisión se fue gestando durante el año pasado, el 2014.

En noviembre estaba en Ushuaia, como en el fin del mundo, a bordo del crucero Australis rumbo al Cabo de Hornos, rodeada de los glaciares antiguos y helados, el cielo gris, el mar agitado.
Y una semana después tuve que partir otra vez, pero por cuestiones laborales hacia las playas ondulantes de Río de Janeiro, en la que se conoce como Cidade Maravilhosa brasileña. 
Me encontraba feliz por tantos descubrimientos, pero cada día un poco más cansada. 


Empecé a notar la falta de tiempo para seleccionar las fotos, para escribir y describir mis aventuras, los lugares, los paisajes, la vida cotidiana. Qué estaba pasando? 
Descubrí que tenía muchos deseos de sentarme en mi pequeño jardín y jugar con Fiona, mi perrita. Y necesidad de almorzar con mis hijas sin mirar el reloj, de hablar con ellas de sus actividades, de la colección de carteras, sobres y bolsos de playa de la que es diseñadora o de los talleres a los que asiste la mayor, que es psicóloga. 
O de cocinar - sí, cocinar, yo! - una hermosa receta tomada del super blog de VirgineB
O de elegir un libro, o una nueva serie que se transformaría en una "nueva favorita" en Netflix y de esa manera recuperar mi tiempo en casa. 


Todas esas actividades me alejan de la pantalla, de las redes sociales que tanto me atrapan, de las visitas cotidianas a los blogs amigos y que me encantan.
Después de mantener ambos blogs durante 6 años, y en el artículo número 1110 (sí, mil ciento diez artículos) de éste, bajo la velocidad, mantengo el que representa un desafío - el de escribir en otro idioma - y que, curiosamente, me da muchas más alegrías.
Estoy segura que volveré aquí de vez en cuando y con más ganas.

Sólo quería compartir con mis lectores mis motivos.
El hecho de volverme menos bloguera, pero mucho más viajera


25 de enero de 2015

Sol de Mayo, Campana, panadería casi parisina pero en Argentina




Hace un tiempo, cuando pasé un fin de semana en Buenos Aires, en ocasión del reencuentro con un rock-star en el Luna Park.
Esa vez en la que les conté sobre un brunch de weekend en el elegante barrio de La Recoleta, recuerdan?
Bueno, esa vez hice otros descubrimientos.
Además de Buenos Aires, RosarioMendoza, existen otros destinos donde disfrutar de la gastronomía Argentina. Y a menudo, se trata de ciudades más pequeñas. Argentina es un país que le rinde culto a la buena mesa
La ciudad de Campana, situada a 80 kilómetros de Buenos Aires propone la visita de una pastelería encantadora. Se trata de la Panadería Sol de Mayo
Hacia allí fui.




La visita de esta panadería y confitería es un poco el descubrir del pan hecho por sus dueños Tito, Susana Maurice Mestriner, una familia de pastelero panaderos de Campana
Tito era en realidad el maestro en pastelería que comenzara a desarrollar su métier en las islas vecinas a la edad de 13 años. Después se casó, adquirió esta vieja panadería allá por el 1939 y se instaló al fin en la ciudad de Campana.



Los años que siguieron, la pequeña panadería se fue desarrollando poco a poco hasta llegar a transformarse en un local de alta gama con esta pastelería, salón de té que hasta recibe eventos de categoría.



La Boulangerie Sol de Mayo parece un rincón français en el centro de la ciudad. 
Uno cree estar en París
El salón está decorado en exquisitos azulejos. La déco se parece mucho a Pastis, el famoso café neoyorkino que visité en el Meatpacking District. Leí en un artículo que el señor Maurice era super fan de New York y de Woody Allen, por lo que se comprende la reminiscencia del cine y de la Gran Manzana en el ambiente que nos rodea.





Le salón está lleno de objetos únicos. Hay tesoros que harían el placer de los más grandes anticuarios. Los mostradores son impecables, las vidrieras extraordinarias, los espejos biselados y las colecciones de fotos antiguas maravillosas.















Pasteles, facturas, masas y sandwichería de la mejor calidad y variedad.
Les recomiendo para el almuerzo probar la baguette Tito que mide casi 50 cm y que está rellena de jamón crudo de la región, queso, tomates y rúcula. 
O las ensaladas y las tablas de fiambres. 
Pueden ubicarse en el interior del salón, o buscar una mesa en la terraza exterior o en el pequeño jardín interior, decorado de un modo encantador con macetas de flores, pequeños árboles de frutas, jaulas de pájaros y carteles vintage colgados en los muros. 







Uno de esos carteles declara casi el objetivo de esta panadería "Life is short, eat dessert first"
O sea, la vida es corta, entonces nos recomiendan disfrutar cuanto antes de los postres. 
Y Sol de Mayo es "EL" lugar para encontrarlo.
Dando un vistazo a  estas fotos, no pueden más que estar de acuerdo, verdad?



Para tener más información, visiten el sitio de Sol de Mayo.

Mis coordenadas: 
Panadería Sol de Mayo 
Bartolomé Mitre 1001 
Campana 
Argentina

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